CRONOLOGÍA POR: CARLOS ÁLVAREZ Entre la Prevención y la Angustia.

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CRONOLOGÍA

POR: CARLOS ÁLVAREZ

Entre la Prevención y la Angustia.

A la fecha, el planeta transita por un sistema caótico que ha dejado a un lado el sistema bipolar para ubicarlo en un ambiente convulsivo, con cambios radicales, tensiones geopolíticas, contaminación ambiental, migración en masa, lo que provoca diversos cuestionamientos por los grandes desafíos mundiales, en los que aún no hay soluciones.

El panorama global actual está marcado por una profunda complejidad debido a la convergencia de múltiples crisis interconectadas como conflictos bélicos y tensiones armadas activos, prolongadas hambrunas, calentamiento global, severa sequía, desigualdad de género y social, aumento sin medida de la violencia, pandemias, alta contaminación del aire y del agua, escasez de agua y alimentos, aumento en la duración e intensidad de los fenómenos naturales más peligrosos y devastadores, entre otros problemas latentes.

Las múltiples crisis globales (climáticas, económicas y sanitarias) actúan como catalizadores de un cambio profundo en el comportamiento humano y la estructura social.

Dicho panorama, obliga a la sociedad a desarrollar mecanismos de resiliencia y mitigación frente a un entorno cada vez más hostil.

Diversos países de la Unión Europea y de otras regiones del mundo han intensificado de forma notable el desarrollo de estrategias, planes de contingencia y guías oficiales de preparación ciudadana ante situaciones de emergencia, crisis de suministro, ciberataques, conflictos o desastres naturales.

La Unión Europea trabaja con un comité de crisis que le permita avanzar de manera eficaz, eficiente y oportuna ante situaciones de alto riesgo que atente contra la soberanía, la paz de sus regiones y la sociedad.

El comité de crisis pretende fortalecer su capacidad de respuesta a través de una población civil preparada y consiente que les permita actuar ante los riesgos y peligros amenazantes de pandemias, crisis energética, climática, guerras, entre otros.

Entre las funciones que se vienen promoviendo, es que cada domicilio cuente con un kit básico de supervivencia para resistir durante 72 horas, sin ayuda externa, ante una emergencia de alto impacto y se sugiere que el conjunto de productos y utensilios esté integrado por los siguientes artículos: agua potable suficiente para cada miembro del hogar, medicamentos esenciales, linternas de dinamo (de manivela) que no dependen de baterías,  pilas alcalinas, un radio, alimentos no perecederos y documentos esenciales.

Lo anterior forma parte de un documento conocido como “Estrategias de Preparación de la Unión”, el cual contiene objetivos claves y acciones para preparar a los países miembros de la Unión Europea y a la población civil ante amenazas a las que se encuentran expuestos.

Estas medidas, han venido generando una sensación de zozobra, nerviosismo y temor entre la población. Cuatro de cada diez europeos están preocupados por la defensa y la seguridad.

Promover de manera responsable la cultura de la autoprotección en el hogar, escuelas, hospitales, centros laborales y en toda la comunidad es importante y una buena labor porque ayuda a la población a estar preparados para emergencias, a reducir riesgos y a mejorar la seguridad.

Vivimos en un entorno dinámico donde la prevención y la anticipación son las mejores herramientas para proteger nuestra integridad, salud y patrimonio.

Asumir medidas y acciones para disminuir los riesgos cotidianos es una responsabilidad compartida que empieza por el autocuidado.

Debemos de cambiar el enfoque de una protección civil reactiva a una gestión integral del riesgo preventiva, es el paso fundamental para salvar vidas y reducir la vulnerabilidad de una sociedad.

Los gobiernos y las autoridades trabajan y fundamentan la preparación ciudadana en datos científicos, tecnológicos y el marco de la Gestión Integral del Riesgo de Desastres (GIRD) para transformar la reacción improvisada en una prevención estructurada y mitigar el impacto de las amenazas.

La recomendación de un botiquín o mochila de emergencia de 72 horas genere inquietud, pero la realidad es que no anuncia ninguna catástrofe inminente, sino que forma parte de una cultura estándar de prevención.

 

 

Y Usted, ¿qué opina...?

 

Así las cosas….

 

Nos vemos en la próxima….

 



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